Asimov y sus leyes de la robótica
Asimov
y sus leyes de la robótica
por Eduardo Rodas
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Isaac Asimov (1920-1992) fue un escritor estadounidense de origen ruso, conocido por ser un prolífico autor de obras de ciencia ficción y divulgación científica. Fue profesor de Bioquímica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston.
Escribió las Tres Leyes de la
Robótica en su cuento de ciencia ficción titulado Círculo vicioso, redactado en
octubre de 1941 y publicado en marzo de 1942 en la página 100 de la revista Astounding
Science Fiction. Lo escribió en Nueva York mientras vivía y desarrollaba allí
su carrera literaria y científica.
Las leyes no nacieron en un
ensayo científico, sino como un recurso narrativo en una charla con el editor
John W. Campbell que luego se plasmó en el famoso relato de 1942.
| Tapa de la revista Astounding Sicience Fiction Marzo de 1942 |
Así fue que aparecieron de
manera formal dentro de dicha revista de historias de ciencia ficción y recién
en 1950 se recopilaron en la célebre antología Yo, robot (I, Robot).
Son reglas
ficticias destinadas a regular el comportamiento de los robots frente a los
seres humanos, que hoy en día tienen una gran actualidad.
Las Tres Leyes de Asimov
1. Primera
Ley
Un robot no
debe dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra
daño.
2. Segunda
Ley
Un robot
debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando esas
órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.
3. Tercera
Ley
Un robot
debe proteger su propia existencia, siempre que esa protección no entre en
conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Y después apareció una cuarta...
En novelas
posteriores, Asimov incorporó la llamada Ley Cero, que tiene prioridad sobre
las otras tres:
La Ley Cero
dice que un robot no puede dañar a la Humanidad ni, por inacción, permitir que
la humanidad sufra daño.
En esta ley
la Humanidad pasa a estar por encima del individuo y así aparece el dilema
entre el bienestar individual y el colectivo.
Humanidad
vs. personas
Esto
introduce un problema fascinante: ¿qué ocurre cuando proteger a la humanidad en
su conjunto implica perjudicar a una persona?
Y
justamente ahí está una de las grandes anticipaciones de Asimov: sus historias
no trataban solamente de robots, sino de los conflictos éticos que aparecen
cuando una tecnología debe tomar decisiones que afectan a los seres humanos.
Algunas
preguntas que Asimov planteó en la ficción siguen presentes, aunque la IA
actual funcione de una manera muy diferente a los robots de sus relatos.
Asimov y la IA actual: de la ficción a la realidad
|
Asimov: ficción |
IA actual |
|
El robot debe evitar dañar al ser humano. |
Los sistemas de IA deben incorporar principios de seguridad y
prevención de daños. |
|
El robot debe obedecer órdenes humanas. |
La IA sigue instrucciones, pero existen límites: seguridad,
privacidad, legislación y restricciones del sistema. |
|
El robot debe proteger su propia existencia. |
Una IA actual no tiene, en sentido estricto, una necesidad propia de
supervivencia. |
|
La Ley Cero prioriza a la humanidad. |
La IA moderna plantea cuestiones sobre beneficio social, derechos
humanos y bienestar colectivo. |
|
Las leyes están incorporadas al comportamiento del robot. |
La IA utiliza una combinación de datos, modelos, reglas, supervisión
humana y políticas de seguridad. |
|
El conflicto surge de las propias leyes. |
El conflicto actual puede surgir de sesgos, errores, datos
deficientes, usos indebidos o decisiones automatizadas. |
La gran diferencia
Hay una
diferencia fundamental: los robots de Asimov eran personajes ficticios con
capacidad de actuar y razonar dentro de las historias, mientras que las IA
actuales son sistemas informáticos que generan respuestas o ejecutan
determinadas tareas según su diseño, entrenamiento, datos, herramientas y
restricciones.
Asimov
imaginó reglas para los robots. La realidad actual nos obliga a construir
reglas para la Inteligencia Artificial.
Pero la
pregunta de fondo es muy parecida:
¿Cómo
hacemos para que una tecnología cada vez más poderosa actúe de manera
compatible con los intereses humanos?
Son las
mismas preguntas, en nuevos escenarios y con el mismo objetivo: la tecnología
debe estar al servicio de las personas.
Estando al
servicio de las personas estará al servicio de la Humanidad.

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