Beba: pastificio y restaurante que llegó a Villa Urquiza
Beba: pastificio y restaurante que llegó a Villa Urquiza
- - ¡ Ue ¡
- - ¿Ma, che e questo?
- - Sono io….. contestaba Enrico Caruso !!!
Este breve diálogo iniciaba el
encuentro entre el tenor italiano Enrico Caruso y su paisano amigo y pintor Felipe
Galante en su casona de la avenida Olazábal al 4700 en el barrio de Villa
Urquiza, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Y luego del encuentro se
ponían a cantar los dos. Caruso se sentaba al piano y cantaba arias de óperas
con la abuela.
Enrico Caruso visitó en seis
oportunidades la Argentina entre los finales del siglo XIX y principios del
Siglo XX. Fue padrino de dos de las hijas de Felipe Galante, hecho documentado
en los bautismos ocurridos en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen ubicada en
la Av. Triunvirato y Cullen del mismo barrio.
Y esa casona puede haber sido uno
de los primeros pastificio del barrio. Era un espacio donde se hacían pastas.
En octubre de 2025,
transcurridos más de 120 años de aquella anécdota, aparece en Villa Urquiza un
nuevo espacio de pastas: Beba.
¿Y quién es Beba? “Es una y
son todas” – dice Pierina, una de las creadoras – “Puede ser nuestra abuela o
cada una de las abuelas que hacían las pastas sobre la mesa de madera los
domingos al mediodía reuniendo a toda la familia”.
Y Villa Urquiza “es una gran
familia” dice el lema barrial.
Es así como surge esta nueva casa de pastas artesanales en la calle Bucarelli a pocos metros del bulevar Mendoza, a seis cuadras de la casona donde Enrico y Felipe se juntaban a cantar y comer las pastas.
Es un emprendimiento culinario
que busca devolverle a las pastas el sabor de la tradición familiar, con
recetas caseras, ambiente hogareño y precios accesibles.
Fundado por jóvenes
emprendedores amantes de la cocina italiana, el local ofrece pastas artesanales
hechas a mano, en un ambiente cálido que remite a la mesa de la abuela.
Beba pastificio cuenta con una
fábrica de pastas y un restaurante donde cada masa es hecha a mano cada día. La
idea es ofrecer platos abundantes, pero con una vuelta moderna: recetas
tradicionales, pero también algunas más creativas.
En la Carta ofrecen una
variedad de pastas frescas (fideos, ravioles, sorrentinos) y salsas típicas
acompañadas por un menú de vinos y una selección de postres
caseros.
Y un dato no menor que
acompaña a uno de los platos ofrecidos: un manjar paimontés, la salsa bagna
cauda.
El restaurante ocupa una
casona que fue redecorada de forma sobria y elegante, con rincones íntimos y
detalles rústicos, vajilla de estilo tradicional y un
espacio para cocinar a la vista.
Tiene precios accesibles, pensando tanto en los vecinos del barrio como en los comensales que buscan un lugar con espíritu de bodegón.
El arribo de Beba se suma al
crecimiento del bulevar Mendoza y su zona gastronómica, un área que ha visto un
boom en locales nuevos y proyectos culinarios más cercanos al diseño
“bistró-bodegón”.
Con la propuesta consolidada
Beba se convierte en un lugar clave de Villa Urquiza para los amantes de las
pastas frescas, especialmente aquellos que valoran la autenticidad por sobre la
formalidad de los restaurantes “finos”.
En un momento en el que la
gastronomía porteña vuelve a rescatar lo casero y lo tradicional, Beba nace
como un puente entre el pasado y el presente: un rincón donde la masa hecha a
mano no es solo un plato, sino una forma de memoria familiar y de comunidad
vecinal.




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